Definitivamente, hay comerciales que marcan precedentes. Algunos porque tocan fibras sentimentales, otros por humor y otros porque son tan buenos que hacen incluso, que lo recordemos tan bien que olvidemos el producto que en él se nos promociona. Para nombrar un caso reciente, está el del "Niño Castor" en el cual la gente se identifica tanto con los padecimientos de la pobre madre, que olvida al final que se trata de un comercial de galletas Noel, para llegar a pensar más bien se trata de uno en contra de la violencia materna, o si me preguntan a mí, en prevención a la violencia infantil, porque el muchachito es de matarlo. Pero para quienes no lo han visto y gracias a mi amigo Alcides que me enseñó a subir videos de youtube al Blog, se los dejo luego para que disfruten esa perlita.
Otro comercial de este estilo, ya de los años 80, estuve buscándolo para colocarlo, y sorprendentemente no lo conseguí. Tal vez se deba a que no tengo ni idea de qué era el comercial, porque para mí, calculo que de unos 15 años para la época, lo único que se quedó grabado fue la imagen de Aguasanta Erminy, caminando por las calles de Caracas, con un minivestidito de cotton lycra blanca, al ritmo de la canción "Breakout" de Swing out Sister. De qué era el comercial, ni idea. Si alguien lo recuerda, por favor escríbalo en los comentarios.
Pero creo que uno de los comerciales que marcó un antes y un después en nuestro país fue el de Cigarrillos Derby. Y no creo que haya sido precisamente por aumentar las ventas del cigarrillo, sino porque se convirtió, sin proponérselo, en una de las más grandes campañas de intriga de la época y tal vez, en una de las primeras.
El comercial como tal, era una historia típica: una chica preciosa, con cara de inocentica, que se presenta a una audición de canto donde el productor no le para mucho, hasta que la niña comienza a cantar y con su voz cautiva al hombre, que la imagina como una estrella y al final le ofrece un Derby mientras le dice que le encantó su voz "y un poquito más". El asunto interesante es lo que el comercial desencadenó luego. Aunque Uds. no lo crean, la gente comenzó a llamar a las televisoras y emisoras de radio para preguntar quién era la mujer que tenía a todos los hombres enamorados y a todas las mujeres muertas de envidia por una voz tan dulce y melodiosa. Ayudó también que la letra de la canción, aunque sencilla, era bastante bonita y pegajosa. Los representantes de Derby llegaron a un acuerdo con Sábado Sensacional (con Amador Bendayán en ese entonces) y comenzaron una camapaña de intriga que duró una semana y que prometía que el sábado siguiente sería develado el misterio. La gente se aglomeró a las afueras del estudios para ver de cerca a la mujer que cantaba bellísimo y que nadie sabía quién era, porque además, se cuidaron muy bien de guardar la identidad de la chica.
El día del programa con toda Venezuela pegada a los televisores cual si fuera Miss Venezuela en su buena época, subió Delia Dorta al escenario y cantó una versión larga, de la canción del comercial. La chica corría con la suerte de ser casi tan bonita como la muchachita de la audición y se metió al país en un bolsillo. De allí obviamente vinieron discos, conciertos y una larga carrera como intérprete.
Los cigarrillos Derby desaparecieron y con más razón, la gente olvidó el producto, tanto que, hagan la prueba, nadie recuerda de qué es el comercial, sino siplemente se acuerdan del "comercial de Un poquito más".
Quería dejarles el video, pero no sé por qué razón, youtube no me deja incluirlo, así que les dejo el link y más abajo, ya sí incluido, el de galletas Noel porque es demasiado bueno.
http://www.youtube.com/watch?v=H-U2t_pd06o&feature=response_watch
Una palabra puede hacer la diferencia. Bien dicha y en el momento oportuno puede acabar guerras, recuperar amores, reconciliar familias, obtener perdones... palabras sueltas pueden no significar nada, juntas pueden mover el mundo. Aquí están mis palabras...
martes, 5 de enero de 2010
domingo, 3 de enero de 2010
¿Así Somos?

Ayer lo dije (o lo escribí, mejor dicho) dos veces. Cuando alguien dijo que la gente estaba más pendiente del Caracas-Magallanes que de las restricciones de horario de los Centros Comerciales, le escribí "Sí! Así somos!". Luego, cuando hablamos de que ahora la gente sí iba a reaccionar porque los locales nocturnos no abrirían, repetí "Sí! Así somos!".
Me puse a pensar luego, que si el día de mañana mi hijo, que hoy tiene 6 años, me preguntaba -además con todo el derecho del mundo- por qué mi generación y yo nos dejamos robar el país, la única respuesta que iba a poder darle era "Así somos!". Como triste, ¿no? Que la única forma que tengamos para rendirle cuentas a nuestros hijos, del futuro que dejamos que les coartaran, de la falta de electricidad, de agua, de seguridad, de principios; de la violación de derechos, de la existencia de presos políticos, de las historias lejanas de huelgas sin apoyo, de la pérdida de la propiedad, de la vida y de la libertad, sea simplemente que así éramos y que no nos tomamos la molestia de cambiar. Tiemblo de pensar, si a alguno de los hoy niños, futuros ciudadanos de un país en ruinas, se le ocurre ir un poquito más allá y preguntar a los ciudadanos de hoy: "¿Y por qué no quisieron cambiar?" ¿Cuál sería la respuesta? ¿Comodidad? ¿Miedo? ¿Desinterés? ¿Hasta qué punto, en un futuro, no muy lejano por cierto, podremos justificarnos ante nuestros hijos por el hecho de haberles robado su futuro (ojo, NOSOTROS, más nadie)?
¿Les diremos qué? ¿Que nunca pensamos que esto iba a pasar? ¿Que nos fuimos acostumbrando poco a poco a cada medida, a cada arbitrariedad, a cada empujoncito? ¿Que era que estábamos esperando que nos quitaran la pajita del hombro pero que en realidad, nunca lo hicieron?
Pensaba en todo esto y mi amigo Felipe me habló de los sapos. Sí! de los sapos! Si tiras un sapo en una olla de agua hirviendo, el sapo salta y te fregaste. Pero si lo metes en agua fría y prendes la hornilla a fuego bajo, el sapo termina cocinándose y ni siquiera se da cuenta.
Entonces, ¿así somos?
Sueño...

Hoy como un rumor, el recuerdo de un sueño,
el que tuvo una hora que se convirtió en una tarde,
en un día, en una noche
y que quiso convertirse en una vida,
de esas que acaban con soledades.
Despertó. Convertida en un amasijo de ilusiones rotas,
de sábanas, de ausencias, de silencios sin sentido.
"¿Eramos dos?" preguntó "¿o sólo era yo?"
Pero no hay respuesta.
Porque en realidad
¿Quién puede responderle a un sueño?
sábado, 2 de enero de 2010
Palabras...

Se deshacen las palabras y caen rotas, vacías, en un espacio sin fin, olvidadas por su dueño, por el primero que las pronunció.
Y tratan de buscar sentido, porque se dieron cuenta, que de pronto lo perdieron, que cansadas, ya no sienten, ya no vibran, ya no dicen. Sólo están. En el medio de una nada melancólica que no consigue cómo hacerlas revivir otra vez.
Y se preguntan si volverán a soñar, si alguien podrá pronunciarlas de nuevo haciendo gritar cada sílaba como si fuera la primera vez. Llenándolas de vida y de significados remotos que alguna vez las hicieron ser.
Pero intuyen que no, que el tiempo se acabó, que era muy corto, que ya nadie podrá hacer que se escuchen, porque lo que queda, son letras desperdigadas que alguna vez formaron un todo, pero que ahora nadie comprende, porque la tristeza las convirtió en figuras inertes que no saben cómo decir lo que viven, lo que padecen.
Y no importa cuanto griten, cuanto amen, cuanto sientan. Porque en el rincón donde están, nadie las escucha. Hasta que quizás un día decidan irse para no volver jamás y tal vez, su amo recuerde cómo se oían sus sonidos, su risa, el alma que no quiso conocer. Pero ellas ya no están.
Comienzo
Después de mucho pensarlo y de tener desde hace tiempo este formato a medio terminar, decidí hoy comenzar mi blog. Un proyecto nuevo para un año que comienza. Un poco de todo, de aquí y de allá. De mis vivencias, de mis pasiones, de mis tristezas, de mis alegrías. Un alma completamente al desnudo, palabras más, palabras menos...
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